yogacongatos

Yoga con gatos, un maridaje perfecto

Los felinos viven estirándose y enrostrándole su flexibilidad a quien le guste mirar. Pasan horas con la vista clavada en un punto fijo, como imbuidos en una profunda meditación. Y a nadie le sale mejor la postura que lleva su nombre. Quizás por eso el yoga con gatos resulta una opción tan atractiva. En Estados Unidos, refugios de animales vieron el potencial de ese maridaje y empezaron a organizar clases en las que los felinos participan como uno más. ¿El objetivo? Pasar un buen rato, fomentar la adopción y recaudar fondos.

The Little Volcano Yoga y Brother Wolf Animal Rescue realizaron hace 10 días un experimento en Ashville, Carolina del Norte. Debido al “interés abrumador” que despertó la propuesta se realizaron dos clases en un día. Los veinte dólares de la entrada fueron donados al refugio, al igual que lo recaudado gracias a las ventas de una rifa y la feria que formaron parte de la jornada. “Tal vez encuentres aquí a tu alma gemela felina”, promocionaban los organizadores. Y no mentían: uno de los gatitos no sólo se llevó una clase de yoga gratis si no que además conquistó a uno de los concurrentes que lo adoptó y lo llevó a su hogar.

Casualidad o no, la postura del gato es importante en el yoga en general y sobre todo en el yoga integral. Es amigable para casi todos los practicantes de yoga, salvo para quienes tienen problemas en las rodillas. Pueden realizarla desde chicos hasta adultos mayores, los recién iniciados o los que ya acumulan años de experiencia.

Compartir