valores morales

¡QUÉ VALOR TIENES!

El título del artículo que tienes entre manos está entre admiraciones cuando, en realidad, debería estar entre signos de interrogación: ¿Qué valor tienes?  O, mejor dicho, ¿sabes cuáles son tus valores? Conocer nuestros valores nos da mucha información acerca de quiénes somos y, sobre todo, quiénes queremos llegar a ser.

Todos tenemos unos valores internos que constituyen los pilares de nuestro YO. Ser fieles a ellos hace que nos sintamos bien en nuestra piel, nos respetemos y nos queramos. Si deseamos vivir de acuerdo a nuestros valores, debemos ser nosotros mismos en todas las situaciones y no dejar a un lado lo que para nosotros es importante para atender lo que es importante para otras personas. Sólo tú sabes cuáles son tus verdaderos valores, los que te hacen confiar en ti. En definitiva, los que te acercan a la felicidad.

Hay ocasiones en las que sentimos un vacío interno, un desgarro, y no conseguimos saber por qué. Esto suele suceder cuando traicionamos nuestros valores, cuando desatendemos lo que verdaderamente daría sentido a nuestra vida. Cuando esto pasa, el mensaje que enviamos a nuestro subconsciente es que nuestros valores no son importantes. Muchas veces respetamos los valores de los demás y, por miedos o bloqueos emocionales, no respetamos los nuestros.

Te propongo un ejercicio de coaching para identificar cuáles son tus valores y sacarles el mayor partido:

Responde a esta pregunta: ¿Qué es realmente importante para ti? ¿Qué circunstancias necesitas que se produzcan en tu día para que consideres que ha sido bueno? Te pongo un ejemplo: yo necesito que cada día sea lo más tranquilo posible, que mis compañeros de trabajo me respeten, saber que me quiero un poco más que ayer y ser constante para sacar mi trabajo adelante.

Por tanto, mis valores fundamentales serían: tranquilidad, respeto, autoestima y constancia.

Del 1 al 10, ¿cómo de satisfecho estás con cada uno de ellos en este momento de tu vida? ¿Están presentes en tu cotidianeidad?

Escribe por separado cada uno de tus valores. Y construye una lista de opciones, de acciones a realizar para vivir más acorde con ellos. Por ejemplo:

-Tranquilidad. Que las cenas con mi pareja transcurran sin tensiones.

-Constancia. Sacar quince minutos cada día para utilizar la bici estática.

Vamos, ahora, a por el Plan de Acción. De todas las opciones que has escrito junto a cada valor, ¿cuáles quieres empezar a poner en marcha? ¿Cuándo quieres empezar? ¿Qué vas a necesitar? ¿En quién te puedes apoyar? ¿Cómo sabrás que esas acciones han dado resultados?

Recuerda que una acción específica debe incluir:

-Qué cosa exacta vas a hacer

-Cómo la vas a hacer

-Cuándo la vas a hacer

-En compañía de quién, con ayuda de quién la vas a hacer

-Si algún imprevisto rompe tus planes, ¿qué harás? ¿Cuál será la alternativa?

Los valores son conceptos mentales, palabras que cobran sentido cuando las llevamos a la acción. Son nuestros estímulos motivadores, nuestra gasolina. Y de ellos obtenemos una jerarquía; es decir damos prioridad a unas cosas y relegamos otras inconscientemente. Para avanzar, para conseguir lo que nos vayamos proponiendo, es necesario averiguar los valores que son nuestros de verdad.

El sistema de valores da sentido a la vida. Identifica cuáles son los tuyos y tendrás medio camino hecho.

Compartir