LAND ROVER VUELVE A IBIZA CON “SUBLIMOTION”

Un bosque animado, una playa llena de cocoteros, escenas inspiradas en las burbujas del champagne o un parque de atracciones con norias y puestos de algodón dulce. Éstas son algunas de las escenas con las que Paco Roncero va a sorprender a los doce comensales que se sienten a cenar en `Sublimotion´, el restaurante más caro del mundo, que este año vuelve a abrir sus puertas en Ibiza bajo el patrocinio de Land Rover. La firma de coches inglesa contará con una flota de automóviles en la puerta del famoso Hard Rock Hotel que trasladará a los clientes hasta este lugar clandestino al que sólo tendrán acceso algunos privilegiados.

Diseño, tecnología, sostenibilidad e I+D+i, un ADN que une esta nueva aventura con la personalidad única de una colaboración de excepción. La marca inglesa es partner habitual del chef madrileño con el que comparte su espíritu inquieto, su pasión por la innovación tecnológica, pero sobre todo su deseo de brindar a sus clientes experiencias inolvidables.

“Este año llegamos a Ibiza con camino andado. Hemos recibido el feedback del cliente y le vamos a deleitar con un show aún más potente que el año pasado. Un espectáculo que hemos maridado con una serie de creaciones a las que hemos dado también la vuelta. Entre las novedades, están las gafas de realidad virtual que van a hacer volar, literalmente, a los comensales”, explica el famoso chef. Y es que quien tenga la oportunidad de disfrutar de `Sublimotion´ viajará al año 2050 para probar a qué sabe un plato virtual que se comerá en plan película `RoboCop´, con todos los datos de nutrientes y un vídeo de la elaboración de la receta a los márgenes de su cuchara. Una manera de viajar a través de la gastronomía y la imaginación de un equipo técnico que ha echado el resto para dejar boquiabierto a todo el que quiera vivir en primera persona el concepto de lo que la gastronomía del futuro nos está por traer.

El comensal se sumergirá bajo el mar para degustar una moluscada, sintiendo en su piel la humedad relativa y el aroma a yodo y algas. De ahí saldrá a pasear por una playa ibicenca, con todos los símbolos que en los años 70 llevaron los hippies hasta la isla, para luego teletransportarse al Orient Express y todo su glamour, no sin antes degustar una buena copa de champagne francés, envueltos en burbujas, caviar y ostras, que vendrán presentados en huevos Faberger. Roncero ha querido mantener uno de sus emblemas: el huerto, el plato que más éxito ha tenido y que viene rodeado del campo de la Toscana y tarantelas. Y también del rugido de un Range Rover Sport que pasea por una siembra ya segada en el mes de agosto. La guinda, la disco, con los vinilos dando vueltas en el aire, en formato bandeja de bombones, besos y gafas, gin tonics congelados en calipo y mucha diversión.

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