osteoporosis

La osteoporosis de origen nutricional

Una de las principales causas de discapacidad, pérdida de calidad de vida y aumento de la mortalidad en personas de edad avanzada es la aparición de una fractura ósea por fragilidad. La debilidad del tejido óseo se debe a la presencia de osteoporosis, una enfermedad generalizada del esqueleto que se caracteriza por una baja masa ósea y una alteración de la calidad del hueso que predisponen a un aumento del riesgo de fracturas.

Según el Dr. Pedro Rozas, coordinador del grupo de Metabolismo Óseo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), “la probabilidad de que una mujer postmenopáusica presente una fractura por fragilidad, durante el resto de su vida, se estima aproximadamente en un 40%, lo que excede significativamente el riesgo de padecer un cáncer de mama (12 % aproximadamente), y  se asemeja a la probabilidad de presentar un evento coronario isquémico”. A su vez, la prevalencia aumenta progresivamente con la edad, “afectando hasta el 80% de las mujeres mayores de 80 años. En 2010, el número de muertes debidas a las fracturas osteoporósicas se estimó en 43.000 en la UE, aproximadamente el 50% de las mismas se relacionaron con la fractura de cadera que es el tipo más frecuente en personas mayores de 75 años”, añade el Dr. Rozas.

Existen múltiples factores genéticos, ambientales y hormonales que interactúan entre sí favoreciendo la debilidad del hueso. Con respecto a estos últimos, el descenso brusco de los niveles de estrógenos asociado a la menopausia así como los cambios hormonales relacionados con el envejecimiento, juegan un papel primordial en la aparición de la enfermedad. En este sentido, este experto explica que, “la mayoría de las osteoporosis secundarias son causadas por enfermedades de origen endocrinológico o nutricional (diabetes, desnutrición, trastornos de la glándula tiroides o paratiroides, exceso de cortisol, etc…)”.

El tratamiento de la enfermedad, como el de otras enfermedades crónicas, necesita de una aproximación integral e individualizada. El Dr. Rozas recomienda “un aumento de la actividad física, el cese del hábito tabáquico, el aumento de la ingesta de calcio, y la adecuación de los niveles sanguíneos de la Hormona D (vitamina D). Es particularmente importante la prevención de las caídas en población anciana”.

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