JACOBO PARAGES, SUPERACIÓN Y DEPORTE

Jacobo Parages tiene actualmente 49 años. A los 28 años le diagnosticaron una enfermedad llamada Espondilitis Anquilosante, desconocida para él que le cambió la vida. Un tipo de artritis en las articulaciones y ligamentos que se inflaman y producen tal dolor que pueden llegar incluso a la limitar su vida de manera extrema. Ha aprendido a vivir con ella, a no dejarse vencer, a transformarla en el motor que le empuja a realizar sus sueños y a ayudar a otros a que los consigan.

Siempre ha sido una persona deportista y aventurera que soñaba de pequeño con dar la vuelta al mundo, vivir muchas experiencias y compartirlas con la gente.

Se licenció en Gestión Comercial y Marketing. Empezó a trabajar en empresas nacionales e internacionales y su vida transcurría con normalidad hasta que se le despertó un dolor en la espalda que fue creciendo y que fue extendiéndose por todo el cuerpo, anquilosándole e impidiéndole realizar cualquier actividad con normalidad.

Sin renunciar un solo día a su trabajo, Jacobo intentaba seguir con su vida, sintiendo cada vez más la limitación que le producía el dolor en su cuerpo.

Le llevó tiempo entender por lo que estaba pasando pero no estaba dispuesto a renunciar a sus sueños.

A pesar de su futuro incierto, apostó por cumplir el primero de su lista, dar la vuelta al mundo en 15 meses. Con dos kilos de antiinflamatorios en su mochila y con toneladas de ilusión y optimismo cumplió su sueño.   Lo realizó sin miedo a pesar de que el dolor siguió aumentando, pero volvió con la determinación que cambiaría el sentido de su vida, ayudar a los demás.

Con el tiempo y con sus ganas de superar el dolor a través del deporte, se propuso tales retos que llegó a realizar largas travesías a nado en aguas abiertas. Sus grandes retos han sido cruzar el estrecho de Gibraltar (2013 y 2015), cruzar el canal de Menorca (2014), Maranatón Cabo de Creus a Cadaqués (2013 y 2014) y el Oceanman Altea en el 2015.

A lo largo de este proceso, durante la enfermedad, existe una evolución que nos transforma, nos ayuda a tomar conciencia para poder crecer y avanzar para ser mejores. Es a través de su enfermedad cuando Jacobo ha encontrado su camino, la oportunidad de comprometerse y ayudar a los demás, a poder dar esperanzas y enseñar que no hay límites para los que sufren como él. Un viaje que iremos descubriendo través de esta entrevista.

¿ Cómo descubres tu enfermedad y cómo reaccionas?

Un día a los 28 años estaba durmiendo y noté un pinchazo en la espalda, no le di ninguna importancia pero tres meses más tarde el dolor invadía mi cuerpo y no podía ni bajar del coche.

Me puse en manos de médicos y tuve la suerte de ser diagnosticado muy rápidamente. No pasaron más de 3 meses. Esto es una ventaja porque no es lo mismo tener una enfermedad cuando sabes su nombre y apellido que tener un dolor y no poder darle nombre. De alguna manera saber como se llama te tranquiliza.

Por culpa de la enfermedad, los primeros 12 años fueron de mucho dolor. Los años iniciales tuve que entender cómo se gestiona esta piedra en el camino, tuve que aprender a abrazar el dolor y a vivir con él cada día. Estuve 5 años durmiendo sentado y muchos años sin poder atarme el cordón de los zapatos, subirme un calcetín y, cosas tan tontas como estornudar, supusieron una tortura.

La aceptación es el primer paso que hay que dar para recorrer este camino, es inevitable, aceptarlo. No buscar respuestas que nunca llegan (¿por qué yo? ¿por qué a mí?) y aceptar que es tu manera de aprender, de crecer y de sumar.

Además, y esto es vital, tengo el apoyo constante de mi familia, padres, hermanos, amigos. Nunca he dejado que me vierán como una víctima (porque no lo soy), y siempre he contado con una frase de aliento, una sonrisa, un sueño compartido.

¿ Cómo encaras la enfermedad y cuando decides ponerte retos?

Tomar la enfermedad como un reto en positivo, coger el toro por los cuernos y asegurarme de que no iba a ser más fuerte que yo y que no iba a marcar ni vida ni mi futuro.

Como seres humanos tenemos límites, límites físicos, no podemos volar por ejemplo, pero en realidad tenemos menos limites de los que nosotros creemos. Podemos hacer más cosas y llegar más lejos de lo que pensamos. Y esto es así tanto en los retos deportivos como en retos de cualquier otra índole, como es el caso en la gestión del dolor físico o incluso espiritual.

Necesité un tiempo para entender la magnitud de esta enfermedad y como iba a ser mi relación con ella y con sus efectos físicos e incluso psíquicos. Y al tiempo entendí que yo era el único responsable de aprender a vivir con ella y de controlar su efectos emocionales, no tanto los físicos pues no sabía bien que curso llevaría a nivel de las articulaciones.

De esta manera llegué a la conclusión de que debía hacer las cosas normales de alguien de mi edad y que incluso podía llegar a cumplir con los sueños que tenía antes de ser diagnosticado. 4 años después de ser diagnosticado decidí cumplir con mi gran sueño de la adolescencia y juventud, dejé mi trabajo y me di la vuelta al mundo en 15 meses.

Es en ese momento cuando decido que en la vida hay que meter retos, plantearse distintos objetivos, cumplir con tus sueños, llevar adelante tus proyectos, con o sin enfermedad crónica.

Y es al regreso de la vuelta al mundo cuando entro en el mundo de los retos. Es entonces cuando veo que incluso los efectos físicos de la enfermedad pueden ser controlados.

En esa época de mi vida empiezo a entender que yo estoy en control de la enfermedad y no al revés. No dejé de ir a trabajar ni un solo día y poco a poco empecé a hacer deporte.

Cuando empiezas este camino de superación te das cuenta de que estas por encima de los miedos e inseguridades que tu enfermedad te pueden generar porque ves que diriges, tu propia vida, de tu día a día.

¿Qué técnicas te han ayudado, mental y físicamente en tu viaje por el mundo?

Siempre he pensado en positivo. Creo que tu actitud en la vida es lo que marca tu destino. En función de la actitud con la que veas tus problemas, estos serán más o menos llevaderos e incluso más o menos protagonista en tu destino. Yo siempre he mirado a la Espondilitis Aquilosante con una actitud positiva. Nunca me he sentido un enfermo (¡de hecho no lo soy!) y nunca he pensado que por el hecho de tener algo así mi vida va a estar condicionada. No ceder ante el dolor y por el contrario llenarme de sueños, de planes, de objetivos, de ilusiones es algo que siempre he hecho.

En mi viaje al mundo me di cuenta de que lo importante es el camino y no la meta. Lo importante es cada paso que das y no el objetivo final y hay que dar el valor que tiene cada uno de esos pasos. Es decir lo que cuenta es cada dia que me levanto, con o sin dolor, y hacer de ese día el momento más importante.

¿ Que terapias recibes?

Hace nueve años empecé con un tratamiento de nueva generación, un tratamiento biológico y a través de él puedo controlar el dolor. Esto ha sido de gran ayuda. Sin este tratamiento seguiría viviendo con dolor continuo. El hecho de poder controlar el dolor  ayuda mucho a la hora de marcarte objetivos.

¿Cuáles son tus sueños y tus miedos?

Sueño con sumar, con aportar a la sociedad y a mi entorno. Sueño con encontrar una sociedad más comprometida, más generosa, que aprenda a escuchar y a entender que cada cultura, cada idea, cada creencia (excepto cuando se usa para hacer daño) es válida y debe servir solo para sumar. Creo que todo el mundo tiene algo que decir y es digno de ser escuchado.

Sueño con un mundo en el que todos tengan cabida desde el respeto y en armonía.

Sueño con que se encuentre una solución definitiva a las enfermedades crónicas.

Sueño con seguir haciendo retos y seguir teniendo el privilegio de compartirlos con aquellas personas a las que pueda aportar mi granito de arena para ayudarlas.

No tengo muchos miedos pero los que tengo están relacionados con aquellas personas a las que quiero. El ser humano es vulnerable y es la vulnerabilidad en las personas a las que quiero lo que provoca mis mayores miedos.

¿ Cuál es tu motor de superación y que les harías llegar a aquellos que han pasado por lo mismo?

Mi motor de superación es, sin duda, mi enfermedad. Si no fuera por ella no habría hecho muchas de las cosas que he hecho en la vida. He conseguido transformar una piedra en el camino en una oportunidad para crecer, para compartir y para llegar a metas que jamás pensaría que conseguiría. Soy un privilegiado.

Recomendaría a todo aquel que haya pasado, que este pasando, o que vaya a pasar en el futuro por lo mismo, que consiga convertir su enfermedad en una razón para crecer, para aprender y para convertirse en mejor persona. Que procure encontrar el sentido que tiene su enfermedad y que sepa entender el mensaje que ésta le quiere dar.

¿ Que has aprendido de tu enfermedad? ¿Cuál es el camino?

He aprendido muchas cosas de mi enfermedad. He aprendido que el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. He aprendido que los sueños acaban en un lugar que se llama miedo y por tanto hay que saber gestionar y superar ese miedo. He aprendido que cada día que empieza es una oportunidad para seguir creciendo y para seguir dando lo mejor de ti mismo. He aprendido que hay que vivir con pasión y somos responsables de entender la lección que nos quieren dar las piedras que nos encontramos en nuestro camino.

El camino debe ser de optimismo, de crear, de crecer, de ofrecer, de compartir, de renuncia, de lealtad y de respeto.

Actualmente Jacobo da conferencias y talleres de formación enfocadas en la motivación, superación, trabajo en equipo, gestión del miedo y del fracaso y logro de objetivos. Ha creado su marca personal donde a través de su web y redes sociales comparte retos, testimonios y mensajes de su historia de superación y su capacidad para convertir las dificultades en oportunidades. Retos de superación que al compartir también despierta en otros.

Grandes empresas como Pfizer, Coca-cola, BMW,  Hewlett Packard, Deutsche Bank están apostando por su talento así como universidades escuelas de negocio, forman parte del gran proyecto de Jacobo, JPR , su último sueño.

Jacobo nos enseña que solo nosotros mismos somos capaces de transformar la enfermedad con nuestra actitud en algo positivo. Para Jacobo la enfermedad es el motor para ayudar a los demás a poder conseguir sus sueños.

¡No dejes nunca de soñar, luchar por tus sueños y estos se acabarán cumpliendo!

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