A veces cumplir el deseo de un niño es su mejor medicina

Por Pilar Jiménez Baltasar, directora de comunicación de la Fundación Pequeño Deseo

La Fundación Pequeño Deseo trabaja desde hace más de 15 años para cumplir los deseos de niños con enfermedades graves. De la mano de sus familias y de los profesionales médicos y sanitarios, se hacen realidad sus sueños para apoyarles anímicamente en su lucha contra la enfermedad.

La Fundación Pequeño Deseo nació hace más de 15 años con el propósito de hacer realidad los sueños de niños con enfermedades crónicas o de mal pronóstico. Su objetivo primordial es hacer que la alegría y la ilusión formen parte del tratamiento, de la lucha contra la enfermedad.Como explica Cristina Cuadrado, directora de la Fundación, “cumplir el deseo de un niño enfermo genera emociones positivas que tienen un gran efecto en su bienestar”. Así quedó reflejado en el Primer Estudio sobre el Efecto de las Emociones Positivas que realizó la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, con la colaboración del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, la Fundación Lafourcade y la Fundación Pequeño Deseo. Esta investigación científica, en la que participan profesionales sanitarios, niños, familias y trabajadores de Pequeño Deseo, tiene como principal conclusión el enorme efecto positivo que tiene el cumplimiento de un deseo, infundiendo fuerzas para que la lucha diaria sea más llevadera.

El proceso de los deseos

Cristina Cuadrado explica cómo comienza a gestarse cada deseo: “En la mayor parte de los casos, el deseo llega a la Fundación a través del centro médico o el entorno familiar del niño”.  A la hora de trabajar, siempre se valora la situación del niño y se obtiene la conformidad de su familia y del equipo médico que le atiende. “Para nosotros, es importante conocer a los padres para explicarles con detalle nuestra labor y conocer al niño para saber de primera mano cuál es su deseo”, subraya Cuadrado. En todo este proceso, resulta imprescindible contar con la complicidad del entorno médico y familiar, ya que para los protagonistas casi siempre es una sorpresa: “tenemos nuestros truquillos para que los niños no sepan quiénes somos hasta el último momento. Así, la sorpresa le añade efectos positivos al deseo cumplido”, apunta Cristina Pozo, responsable de Proyectos. Su compañera, Cecilia del Valle, añade que: “cuando ya está tomada la decisión de llevar a cabo el deseo, nos ponemos manos a la obra para lograrlo y cerrar la fecha de realización” y aclara que: “el deseo del niño no tiene ningún coste para la familia”. En los casos en los que quieran aportar un donativo o correr con alguno de los gastos, esos fondos se destinan a realizar otro deseo.

La importancia de la colaboración

“Nuestra financiación viene de entidades y personas que colaboran de manera absolutamente altruista con nosotros”, recuerda Cristina Cuadrado, “de ahí la importancia de contar con el respaldo de colaboradores y donantes porque sin su aportación económica no podríamos realizar nuestra labor”. En este sentido, Pequeño Deseo ha puesto en marcha una campaña para sumar socios a la Fundación. “Hemos preparado un vídeo en el que explicamos lo qué hacemos y cómo esta labor ayuda a los niños a seguir soñando y contribuye a su bienestar durante la enfermedad”, añade Cuadrado. Con este vídeo que puede verse en su web, la Fundación Pequeño Deseo espera que muchos socios se sumen a su labor  y se conviertan también en parte del cumplimiento de los deseos.

Repartiendo ilusión por todo el país

La Fundación Pequeño Deseo cuenta con una sede en Madrid y delegaciones en Valencia, Sevilla, Barcelona y Bilbao, que permiten abarcar los deseos de niños de cualquier punto del país.

En este sentido, es esencial la labor que realizan, además de los profesionales, la aportación de los voluntarios. Ellos trabajan desinteresadamente para hacer posible la realización de los deseos: “Ver la cara ilusión de un niño cuando su sueño se hace realidad es la mejor recompensa que puede tener cualquiera. Creo que, gracias a esa emoción, recibimos más de lo que damos”, aclara Margarita Campos, voluntaria de Pequeño Deseos desde hace más de cinco años. Como ella, los voluntarios, socios y colaboradores logran que la magia de un deseo llegue a aquellos que más lo necesitan.

Primer Estudio sobre el Efecto de las Emociones Positivas

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